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Qué pasa con mi autoestima al convertirme en Mamà ?

Por: Paola Castillo.

Ser una buena madre para tu bebé puede ser un poco difícil, pregúntele a cualquier nueva mamá, y probablemente describirá sus experiencias recientes como una montaña rusa emocional. Por lo tanto, tiene sentido que nuestra autoestima también disminuya y fluya a medida que nuestros hijos crecen. Esa es la esencia de un estudio, que se publicará en una revista de personalidad y psicología social; en ella los investigadores rastrearon a 85,000 mujeres embarazadas en Noruega y les pidieron que llenaran cuestionarios en diferentes momentos de sus embarazos y durante los primeros años de la vida de sus hijos; el resultado del estudio fue consistente: la autoestima disminuyó durante el embarazo, aumentó después del parto hasta que el niño tenía seis meses y luego disminuyó gradualmente durante los años siguientes. Probablemente no sea una sorpresa para los padres de niños pequeños rebeldes que las madres lleguen a un punto bajo en su autoestima cuando sus hijos tienen 3 años. No está claro por qué la confianza se desploma en ese momento de la maternidad, pero el documento muestra un vínculo entre la autoestima y la satisfacción de la relación. Durante la brillante fase de embarazo, las madres deben expresar un alto grado de felicidad con sus parejas, esa felicidad se ve afectada después de que nace el bebé y continúa disminuyendo en los próximos años.

Tiene sentido para mí, me convertí en mamá a los 28 años, por lo que la gente decía en esa época era buena edad para hacerlo, pero no estaba preparada, desde el día uno sentí una mezcla de plenitud absoluta y al mismo tiempo al borde del abismo. Puedo dar fe del hecho de que las noches son pocas y distantes. Amo a mis hijos inmensamente, pero de vez en cuando no podía evitar mirar con melancolía las fotos exóticas de mis amigos en Facebook o añorar un día solo para mi haciendo cualquier cosa. Y eso no es suficiente, hay más malas noticias: otros estudios han demostrado que las madres son realmente más infelices cuando sus hijos son prea dolescentes y adolescentes.

La sociedad tiende a calificar a esta etapa como la mejor en la vida de una mujer y si bien traer un hijo al mundo no se compara con otra experiencia que pueda vivir un ser humano; es normal y más común de lo que pensamos; que las expectativas de felicidad no cumplidas, las nuevas obligaciones y la aparición de problemas de salud mental como la depresión y ansiedad pueden causar un intenso sufrimiento en la madre, interfiriendo seriamente en su adaptación a esta nueva etapa y en el cuidado del recién nacido. Pero si llegamos a este punto es importante que hagamos un alto y tomemos las medidas necesarias como pedir ayuda de profesionales especialistas en este tema, de lo contrario puede verse dañada de manera prolongada la autoestima de la madre así como las relaciones con otros miembros del entorno familiar y el establecimiento del vínculo madre-hijo.


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